viernes, 8 de mayo de 2015

PLAY WITH FIRE (2005)

Una idea me llevaba dando vueltas a la cabeza mucho, mucho tiempo. Una extraña sensación de culpabilidad. Ya había pasado algún tiempo, un año, incluso, pero...
Ahora el momento había llegado.

Ha quedado claro que mi experiencia en tierras británicas no fue precisamente un continuo jolgorio. Sobreviví como pude, reptando, engullendo mi orgullo y desechando las infames y ficticias profecías que sobre mí pensaba que recaían. Yo no era nadie, no merecía nada, y lo mejor que podía hacer era seguir adelante. Calladito, sin rechistar. Agobiarse no tenía sentido. La vida era dura pero era la única que podía permitirme.
Lo mejor de mi periplo inglés fue la compañía, sin duda. Conviví con personas maravillosas a quienes consideré mis hermanas, lo cual aún hoy sigo haciendo. El tiempo, obviamente, ha arañado en nuestros corazones, pero seguimos amándonos con un desinteresado cariño especial.
Dos chicas en especial hicieron mi estancia más llevadera. Compartíamos casa, junto a mi novia y a la pareja de una de ellas. Se convirtieron en el único recuerdo positivo de aquellos lejanos días.
Con Laura, sobre todo, había un feeling descomunal. Pasábamos horas y horas hablando. Escribíamos, compartíamos recuerdos, historias, miedos, anhelos, depresión. Comenzó a emplear el término soulmates (almas gemelas) para referirse a nosotros. Me distanciaba de mi novia real y me acercaba más a ella. Peligrosamente. Con roce, con cariño. Pero claro, esto solo ocurría en mi cabeza... supongo.
Largas caminatas por los bosques circundantes, días y noches en perfecta comunión, íbamos al cine, a conciertos. De hecho, fue quien me animó a comprar una guitarra acústica, acompañándome hasta la vecina Macclesfield a por la negra Brunswick que ahora mismo me vigila, silenciosa. Lágrimas, abrazos, risas, muchas risas. Todos se marchaban de viaje y nos quedábamos los dos solos en casa, malviviendo durante días.
Llegó un momento en que necesitaba aclarar mis ideas y convencerme a mí mismo de que no era nada lo que sentía. Que en verdad me debía a mi novia, y lo que en Laura proyectaba no eran sino falsas alucinaciones. Trataba de convencerme de que en realidad no sentía nada, solamente afecto. No quería estropearlo todo ni mancillar aquello que tanto me había costado edificar.
No quería jugar con fuego.
Jugar con fuego.

Recuerdo caminar hacia la parada de tren durante un amanecer cualquiera al norte de Inglaterra, deambulando entre la espesa vegetación. Meditando, repitiendo cabizbajo y en silencio un mantra, como queriendo forzar la asimilación de un único pensamiento: estás jugando con fuego.

De algún modo, aquella táctica funcionó porque no sé cómo logré centrarme en quien realmente debía hacerlo. Ella, qué duda cabía, seguía siendo una compañera, un alma gemela, una confidente. Pero nada más. Mi despedida cuando decidí regresar a España fue dura. Las cosas que pasaron y que pronto iban a pasar fueron extrañas.
De repente, como ya he narrado, en cuestión de meses me veo solo y abandonado, y mi amiga, que optó por luchar un poco más en aquel país, encontró el amor por fin.
Justo después de haber sido dejado atrás, tras mi ruptura, acudo a su llamada, pues me invitaron a pasar unos días con ellas en su tierra. Fantasía surrealista. Impresiones estroboscópicas de una noche acelerada. Los dos cogidos de la mano. Los dos actuando -casi- por fin como una pareja. En la playa. De pub en pub. En la playa, de noche. De la mano. Yo entre ella. Libre. Sintiendo. Desposeído de un peso.
Sin permitir que pasara nada.
Pero purificado y curado. Con una media sonrisa. Repitiéndome una y otra vez "Qué bien se siente uno al volver a sentir".
Lo único que pretendo decir es que busqué, para variar, la inspiración en aquello que me rodeaba, en los confusos sentimientos que me hacían hundirme y levitar cada día. No llegó a pasar nada entre nosotros, y aún hoy es una gran amiga, habiendo compartido infinidad de momentos terribles y largas, eternas conversaciones telefónicas entre ambos países, o en salas de espera de aeropuertos o autobuses. Un correo apocalíptico, como aquel que en mi adolescencia mantuve con mi propio primo. A friend indeed is a friend in need.

En abril, imagino que después de aquellos días en los que empezaba a asimilar mi abandono y trataba de forzar una salida adelante, me hice con la acústica y saqué esta melodía:





En un primer momento probé con una afinación baja, en Re, de ahí el provisional nombre de 'Song In D' (un guiño a Nirvana). Me sentía grave y me apetecía componer en el más clásico y deprimente sonido de todos. Con 'Temporary Scars' hice otro tanto. No obstante, terminaría empleando mi afinación (?) habitual, un tono por debajo del estándar. Enseguida fue surgiendo un estribillo y poco a poco el tema se fue escribiendo por sí mismo, en cuestión de semanas. De hecho, en un principio contaba con un solo de guitarra que sería reutilizado para la nueva adaptación de mi clásico 'In My Head', recuperado por key en esas fechas para un par de conciertos acústicos. Al final terminé creando un punteo que se limitaba a seguir la melodía principal. Desde que enchufé mi guitarra al pedal de distorsión ya tenía claro que sería un tema muy melódico pero cargado de emoción, que necesitaba expulsar veneno de ese corazón malherido.
La primera estrofa y el estribillo poseían unas imágenes que se entrelazaban con fragmentos de los nuevos temas que estaba a punto de componer. Se puede decir que forman parte de un todo conceptual sobre el Abandono, llegando a compartir un mismo simbolismo. Por lo tanto, se puede decir que 'The Left Behind', 'Play With Fire' y 'Temporary Scars' forman parte de una trilogía, a la que también pertenece 'Box Full Of Memories', aunque el texto de esta es independiente a las demás.
En la que nos ocupa, como se ve, trato de hurgar en la herida, buscando las razones que han conducido a esta ruptura. Las imágenes que atormentaban mi cabeza eran rotundas y no se apartaban de mí.

hey been trying to forget you
hey been playing with fire
hey been running in circles
all along

we've been missing long before
we tried to make it work
we've been missing long before
we never called it home
we've been missing 
and you're forever in my debt
i will keep you in a jar by the bed
callously
we are chained
(and i feel no pain)

hey got nothing to die for
hey been thru a lot of pain
hey been playing with my demons
hey now i'm sick of it

and i'm trying to understand
why this is so cruel
i regret all that i said
if were things that bothered you
and they're black and blue
and they'll leave you here
and will leave with empty hands
and they know the truth is we're chained


eh, he estado intentando olvidarte
eh, he estado jugando con fuego
eh, he estado corriendo en círculos
desde el principio

nos hemos echado de menos mucho antes
intentamos que funcionara
nos hemos echado de menos mucho antes
nunca lo llamamos hogar
nos hemos echado de menos
y me estarás por siempre agradecido
te guardaré en un tarro junto a la cama
despiadadamente
estamos encadenados
(y no siento dolor)

eh, no tengo nada por lo que morir
eh, he pasado por mucho dolor
eh, he estado jugando con mis demonios
y ya estoy harto

estoy intentando entender
por qué esto es tan cruel
me arrepiento de todo cuanto dije
si fueron cosas que te molestaron
y ellos son negros y azules
y te dejarán aquí
marchándose con manos vacías
y saben que la verdad es que estamos encadenados



Casi desde un primer momento, una proclama desesperada se abría paso en la canción: "Estamos encadenados, estamos encadenados". Pase lo que pase, yo seguiré siendo tuyo, tú seguirás siendo mía. Qué iluso.
Después surgió un puente cuyo significado desconozco, la verdad. El tono es apologético y amenazador al mismo tiempo. En cualquier caso, el final machacón bombardea la misma idea una y otra vez (Estamos encadenados), aunque en esa última coda exclamo con satisfacción "¡Y no siento dolor!"
Libre, soy libre.
He pecado y he sido perdonado.

En la primera etapa del grupo, la más activa y emocionante, había demasiadas cosas que hacer, temas por aprender, maquetas que grabar. Nunca llegué a mostrar 'Play With Fire' en un ensayo porque, de hecho, no estaba siquiera terminada. En la segunda mitad (quizás de 2007 a 2009) la probamos con asiduidad porque se estaba convirtiendo en una de mis caras B favoritas. En este caso se trataba de sesiones guitarra-batería, solo Adolfo y yo. Después formaría parte del repertorio habitual de Silverfuck. Hasta el último de nuestros días como músicos aficionados, este tema fue interpretado con notable regularidad. Su última aparición fue en mi amago de despedida oficial ante un público, en el Ateneo (agosto 2013).







Sesiones:
  • 'Play With Fire' acoustic demos (2005)
  • 'PWF' electric demo (2005)
  • Acoustic Session (2006)
  • Ensayo 25/02/2007
  • Ensayo 06/12/2009
  • Ensayo 21/02/2010
  • Ensayo 13/03/2010
  • Ensayo 9/05/2010 (x2)
  • Ensayo 19/06/2010
  • Ensayo 20/06/2010
En directo:
  • 30/08/2013. Ateneo, Écija.



No hay comentarios:

Publicar un comentario