Considerar 'The Clan' (El Clan) siquiera como una canción es algo vergonzante. En realidad, se trata únicamente de una breve improvisación registrada en la primera sesión que grabé. No es más que una pequeña pieza de poco más de un minuto que, obviamente, nunca volví a retomar. De hecho, jamás adquirió esa condición necesaria que la hubiera convertido en algo recuperable.
Más bien, 'The Clan' podría considerarse como un escueto poema espontáneo en el que días después inserté unas mínimas referencias al grupo de chicas con las que salíamos por aquel entonces.
En efecto, al núcleo femenino de nuestra pandilla, formado por tres primas, las llamábamos de ese modo: el clan. Cuando las cosas habían ido bien, lo habíamos pasado en grande; cuando, por el contrario, perdían el interés por nosotros (o viceversa) o conspiraban entre ellas para manejar los hilos de las incipientes relaciones, entonces todo estaba mal.
Imagino que las breves líneas de este «tema» fueron redactadas en uno de esos momentos de rencor.
Grabé un tema titulado 'Everywhere' (En todas partes) porque en aquel periodo de mi vida ocurrió algo que me marcó para siempre.
Hasta entonces, había sido un adolescente desenfadado y alegre; a partir de 1995, mi espíritu cambió, volviéndome tremendamente inseguro e infeliz. Me retraí y me encerré en mí mismo, apartándome de los que hasta entonces consideraba mis amigos. Me encerraba en casa, con mi guitarra, escribiendo letras y poesía e historias. No encajaba en ninguna parte. La sociedad me asqueaba. Las convenciones a las que estaba obligado a sucumbir me parecían un tedio. Me sentía triste y desgraciado sin motivo aparente. Fulminado por mi apatía.
Un día, de regreso a casa, un amigo y yo fuimos acosados por una banda de pequeños hijos de puta. Se inventaban cosas para acusarnos sin razón alguna, y durante unos largos minutos la emprendieron contra nosotros. Yo logré escapar y llegar corriendo a casa. Aquel incidente, sin duda, me traumatizó. No me atrevía a salir a la calle, o, de hacerlo, iba siempre en estado de alerta, mi autoestima se había desplomado y fue como el mazazo definitivo que terminó por arruinar mi concepción del mundo.
Pese a todo, esa misma noche decidí volver a la calle y pedirle salir a la chica que me gustaba, obteniendo un sí como respuesta.
Mis amigos, que eran simplemente las personas que el destino había cruzado en mi vida por motivos escolares, más que nada, me empezaban a parecer lejanos y no sentía ninguna empatía por ellos. Me veía solo. No quería dejar que sus problemas como pandilla me afectaran. Temía que me metieran en más líos o peleas. Me encerré en mí mismo y disfrutaba con la inspiración que obtenía de La Crisis. Comencé incluso a ir a un psicólogo ese verano para tratar de desahogarme ante mi pesimismo vital. El hombre me dijo que estaba un poco paranoico, que regresara a su consulta más adelante, cosa que nunca hice.
Este es el contexto en el que escribí una canción como 'Everywhere'. Estaba asustado cada vez que salía a la calle, para colmo, para pasar unas noches tremendamente aburridas con personas con las que ya no compartía ningún vínculo. Prefería mi soledad y mi melancolía. De repente, era todo odio y frustración y angustia e incomprensión. La música, sin poder remediarlo, se había convertido en el único tronco al que aferrarme en un frío y negro océano.
El tema que titulé 'Everywhere' nunca volvió a ser interpretado. Como todos los de aquella primera sesión, fue algo improvisado sobre lo que después trabajé un poco. Con este corte me limité a escribirle un texto y poco más. Supongo que nunca me convenció. Musicalmente, a mí me recuerda un poco a 'Oh George' del primer disco de los Foo Fighters, que acababa de adquirir justo por esas fechas.
'Gallons' no es más que una cutre y personalizada versión del tema oculto que cierra el disco In Utero, de Nirvana: 'Gallons Of Rubbing Alcohol Flow Through The Strip'.
No sabía tocar la guitarra, no sabía un solo acorde ni afinarla siquiera. Tampoco me sabía la (improvisada) letra de dicho corte, pues, para colmo, se trata de una jam que el grupo grabó en Rio de Janeiro en 1993. La dificultad, por tanto, era manifiesta. ¿Por qué me lancé entonces a tocar algo parecido?Pues la verdad, no lo sé. No soy especialmente dado a hacer versiones, aunque en aquella época, era muy normal pretender emular a tus ídolos a medida que aprendes a manejar tu instrumento. La cuestión es: ¿por qué elegí precisamente ese tema? Pues lo más seguro es que alguna de las improvisadas notas que sonaban mientras rasgaba mi guitarra me recordara a él. Y me lancé (catastróficamente) a la piscina.
No hay que conceder más importancia a este corte. Una burda imitación mal interpretada de una rareza del grupo más grande. Como es natural, jamás la volví a intentar. Quedó capturada en aquella horrible tarde, y ahí reposa.
El segundo corte de aquella improvisada primera sesión fue el que llamé 'Trust?'. El título hacía referencia al motivo esgrimido por la que por aquel entonces había sido mi primera novia a la hora de dejarlo conmigo: que no había confianza. Y yo pensaba «¿Confianza?» Tan solo estuvimos juntos un mes, y era cierto que no nos conocíamos de nada y apenas nos comunicábamos. Era del todo natural que careciéramos de dicha confianza o complicidad.
En cualquier caso, la letra que escribí para esta canción trataba de reflejar un problema de amor enfermizo y posesivo. De nuevo, las críticas hacia una actitud machista a la hora de encarar una relación.
La primera estrofa parece hablar de la obsesión de una esposa que no ha asimilado aún la desaparición de su marido, llegando al punto insano de «verlo aún todos los días». A continuación se suceden líneas sobre esta supuesta dominación del uno sobre el otro: «tú deberías ser mía, porque, encima, yo nunca te he maltratado». Es la mente de esa persona machista la que formula estas retorcidas ideas.
'Trust?', en realidad, nunca tuvo un largo recorrido dentro de mi catálogo. Fue abandonada enseguida a medida que iba componiendo otros temas, y tan solo se puede encontrar en estas 4 sesiones de grabación:
'Shame' es la canción que lo comenzó todo. No precisamente porque fuese un hit ni nada parecido, sino porque cambió el rumbo de la música que estaba haciendo hasta ese momento. Con ella afiancé un estilo propio, buscando mi camino personal. Abandoné mis lamentables composiciones en español de temática amorosa o social y me lancé a la oscuridad y el pesimismo. Mi espíritu, a fin de cuentas, se sentía así: negro, frío, torturado y avergonzado.
Fue la primera canción que improvisé en aquella legendaria tarde del verano de 1995, cuando decidí abrir mis llagas y exponerme al mundo. Murmuraba sílabas en un inventado inglés, dejándome llevar, sin haber marcado una estructura previa. Posteriormente, definiría los textos y aprendería a tocar realmente esas canciones, una vez asentadas en mi memoria.
Al principio, como no sabía tocar aún mi (desafinada) guitarra acústica, los sonidos eran difíciles de reproducir, por lo que las canciones sufrían después una reescritura.
'Shame' fue, pues, el corte que inauguró mi etapa como compositor de verdad. La primera pista de esa infame e ingenua Primera Sesión.
En 1999 escribí la autobiografía musical de DKC, en la que repasaba las anécdotas que marcaron la creación de cada una de mis canciones. Este es el breve texto que explicaba el origen de 'Shame':
"Representa todo aquello que es vergonzoso: la droga, el machismo..."
Su título, Vergüenza, se refiere, en efecto, al sentimiento que me embargaba la mayor parte del tiempo, junto al odio. Tenía 16 años, me sentía incomprendido y marginado, lejos emocionalmente de amigos y familiares (salvo mi primo Manuel, quien estaba atravesando una crisis similar a la mía). Acababa de forjar mi personalidad "madura", es decir, me interesaba por la realidad y la problemática del mundo que me rodeaba; ya no me limitaba a escribir, por ejemplo, sobre un amor idealizado que jamás había estado a mi alcance. Mis letras trataban de reflejar mi repugnancia e incomprensión hacia el mundo. Buscaba siempre plasmar una imagen ambigua, eligiendo líneas que sintetizaran mis oscuros sentimientos, en lugar de narrar una historia del modo convencional.
Así, 'Shame' resume en sus pocos versos este conflicto de emociones, el sentirte asqueado por una sociedad en la que no puedes ni quieres encajar, por mucho que lo intentes. Los estereotipos adolescentes que desfilaban ante mí (en el instituto, en las calles o incluso en la televisión) se podían reducir a: paletos y machistas, canallas de pueblo potenciales maltratadores, guays que empezaban a experimentar con las sustancias prohibidas, chulos, buitres, prepotentes y aburridos deportistas frustrados incapaces de hacer nada creativo, carentes de toda sensibilidad...
Esta es la fauna que repudio en 'Shame'. La misma con la que no se puede evitar convivir día tras día.
Well I had to throw her away
I didn't want to but I cut her head
I only had to smell her on you
But next time I won't give you a clue
I felt shame
Feel sad when I taste nothing
And I forgot how to kill my friends
This all started when she was born
Maybe she shouldn't have left her womb
Bueno, tuve que deshacerme de ella
No quería, pero le corté la cabeza
Solo tuve que olerla en ti
Pero la próxima vez no te daré una pista
Sentí vergüenza
Me siento triste cuando no pruebo nada
Y se me olvidó cómo matar a mis amigos
Todo esto empezó cuando ella nació
Quizás no debería haber salido de su útero
A nivel musical, el tema comienza con una intro pensada para bajo, para después dar lugar a una progresión de acordes que conduce a la estrofa y luego al estribillo. La intro fue retocada con posterioridad, quedando establecida como definitiva la estructura que adjuntamos a continuación:
Durante la primera etapa de mi recién inaugurada «carrera musical», 'Shame' era tocada con cierta asiduidad. De hecho, de aquella mítica (al menos, para mí) primera sesión, fue probablemente el corte que más veces fue interpretado/trabajado en aquellas tediosas tardes donde me dedicaba a componer y registrar mis incipientes composiciones. Otras cayeron en el más absoluto olvido (caso de 'Everywhere' o 'Gallons').
La historia de DKC (alias de Diego Coen o también, simplemente, K) comienza en 1995. Antes, muchas ideas y proyectos que no llegaron a ningún lado. Pero en el verano del 95, contando DKC con 15 años, decide dar rienda suelta a su frustración y rabia y así se inicia la historia de sus canciones.
La música que escucha en este periodo es básicamente Nirvana, Hole, Foo Fighters, Alice In Chains, Pearl Jam, Sonic Youth, Babes In Toyland, por citar algunas bandas. No obstante, las primeras composiciones son puras e ingenuas, auténticas y espontáneas. Serían difíciles de clasificar. La influencia del rock americano de los 90 no se percibe a simple vista en las primeras canciones, conservando estas una frescura propias de alguien que está empezando a aporrear una guitarra acústica.
Hablar, por tanto, de composiciones originales al uso sería un tanto descabellado en estos momentos. DKC es un adolescente que está aprendiendo a tocar. De hecho, aún no sabe afinar la guitarra y está lejos de conocer un par de acordes. Todavía no ha encontrado siquiera su voz. Pero en estas condiciones en las que su alma rota tiembla en la oscuridad, da salida a todo el veneno que lleva dentro.
DKC se ha recluido voluntariamente y se ha aislado del mundo. Hasta entonces, había sido un chico normal. Pero en ese año vive su primera crisis existencial, sintiendo una tremenda angustia adolescente, una extraña y repentina depresión y una búsqueda de nuevos estímulos. El agujero, la crisis, le incitan a escribir y desgañitarse para dar salida a su negatividad. DKC se ha apartado de sus amigos. Aprende a ver el lado oscuro de las cosas. El reciente suicidio de Kurt Cobain le marca de un modo inimaginable. El grunge ha muerto oficialmente. Pero la música (o al menos, su personalidad creativa, la llamada K) acaba de surgir en su interior y DKC no puede parar de escribir canciones.
¿Canciones? Realmente estamos hablando de improvisaciones con una desafinada guitarra, apretando el botón de record de un viejo radiocassette en la más absoluta soledad de su habitación. El dolor, la frustración. No encontrar a nadie con quien compartir estos tremendos sentimientos. Alejarte de tus amigos. Carecer de una pareja. Sentir la presión por esperarse demasiado de ti. Vivir en un mundo que jamás alcanzarás a comprender. Tener 15 años y no saber si quizás estarías mejor muerto.
En este terrible contexto emocional, DKC se enfrenta a una tediosa tarde de un verano gris y vacío y se decide a improvisar unas cuantas piezas. Los textos ya se irán componiendo después. Lo primero es la música. La melodía. Así es como comienza oficialmente la carrera compositora de Diego Coen/DKC/K. En una horrible tarde veraniega del oscuro año de 1995.
Un total de 6 cortes son registrados en dicha primera sesión. Enseguida nos detendremos en cada uno de ellos. Estos fueron, tal como quedaron grabados en una cinta, los orígenes musicales de DKC.