La única canción que compuse en todo 2004 vino a mí, de repente, en una noche de septiembre.
Vayamos por partes. Es lógico que no escribiera mucho en aquel periodo por varias razones. Vivía en Inglaterra, trabajando a destajo y aprovechando el poco tiempo libre para conocer el país y zambullirme en su escena cultural.
Cuando podía, me dedicaba a ultimar textos de temas que habían quedado pendientes. A pulir y reelaborar. No tenía mucho nuevo que contar. Luego, al cabo de un tiempo, tomé la decisión de regresar a España durante el verano, aun a sabiendas de que si lo hacía las cosas iban a cambiar drásticamente.
El cuerpo me pedía volver y empezar la búsqueda de empleo o cursos con energías renovadas tras mi etapa de purificación personal en tierras británicas. Mi novia, que tenía trabajo fijo, y otros planes, se iba a quedar allí. Yo necesitaba encontrar mi lugar. Aquella separación voluntaria, aunque no lo supiera entonces, terminaría originando un desgaste que acabaría consumiendo nuestra relación.
Nada más volver, como ya he dicho en innumerables ocasiones, me empeciné en formar un grupo de rock porque no podía soportar la frustración después de haber bebido tanto de la escena inglesa. ¿Qué me impedía tener mi propio grupo, de nuevo? En algún mail que intercambié con mi hermano en aquellas fechas, me lamentaba diciendo que estaba componiendo los mejores temas de mi vida (ja) y nadie los podía escuchar. Necesitaba una banda.
Ya sabéis, me reencontré con mi fiel Antonio, Migue y Adolfo y juntos empezamos a ensayar mucho material original. El repertorio inicial de key surgió de aquí, de estas cenizas y pruebas y ensayo. Tenía infinitas canciones que probar con el grupo, nuevas y viejas, así que podía vivir de las rentas durante un tiempo.
Por decirlo bien claro, no tenía ninguna necesidad de seguir componiendo.
Así fueron los primeros meses del grupo, probando mil ideas, aportando otras nuevas (como 'Frail' o la fallida 'Flew Away'). Mi vida se estaba intentando cicatrizar y al menos tenía algo que me proporcionaba equilibrio: mi música. Aunque separados por miles de kilómetros, no llevaba mal la relación a distancia. O eso creía entonces.
Una noche de septiembre, como dije, me desperté con una melodía en la cabeza. Cosas que pasan, tan poco demasiado. En el 1996, por ejemplo, había escrito 'Slumber' justo de ese modo. 'Greedy Creep', del 2000, otro tanto de lo mismo. La línea no se me podía olvidar: "I never ever trusted you". Nunca me fíe de ti. ¿Mi subconsciente, hablándome? ¿Problemas con mi pareja que yo, en modo on, no era capaz de reconocer?
Cogí la acústica y, automáticamente, surgió la estrofa que conducía a dicho estribillo. La grabé, por supuesto, y la dejé reposar.
Unos días más tarde empecé a darle forma. La imaginaba punk y melódica, como 'Stay Away' de Nirvana. Con una estruendosa batería y una línea de bajo que guiaran el camino. Volví a registrar una segunda demo en casa:
Cuando podía, me dedicaba a ultimar textos de temas que habían quedado pendientes. A pulir y reelaborar. No tenía mucho nuevo que contar. Luego, al cabo de un tiempo, tomé la decisión de regresar a España durante el verano, aun a sabiendas de que si lo hacía las cosas iban a cambiar drásticamente.
El cuerpo me pedía volver y empezar la búsqueda de empleo o cursos con energías renovadas tras mi etapa de purificación personal en tierras británicas. Mi novia, que tenía trabajo fijo, y otros planes, se iba a quedar allí. Yo necesitaba encontrar mi lugar. Aquella separación voluntaria, aunque no lo supiera entonces, terminaría originando un desgaste que acabaría consumiendo nuestra relación.
Nada más volver, como ya he dicho en innumerables ocasiones, me empeciné en formar un grupo de rock porque no podía soportar la frustración después de haber bebido tanto de la escena inglesa. ¿Qué me impedía tener mi propio grupo, de nuevo? En algún mail que intercambié con mi hermano en aquellas fechas, me lamentaba diciendo que estaba componiendo los mejores temas de mi vida (ja) y nadie los podía escuchar. Necesitaba una banda.
Ya sabéis, me reencontré con mi fiel Antonio, Migue y Adolfo y juntos empezamos a ensayar mucho material original. El repertorio inicial de key surgió de aquí, de estas cenizas y pruebas y ensayo. Tenía infinitas canciones que probar con el grupo, nuevas y viejas, así que podía vivir de las rentas durante un tiempo.
Por decirlo bien claro, no tenía ninguna necesidad de seguir componiendo.
Así fueron los primeros meses del grupo, probando mil ideas, aportando otras nuevas (como 'Frail' o la fallida 'Flew Away'). Mi vida se estaba intentando cicatrizar y al menos tenía algo que me proporcionaba equilibrio: mi música. Aunque separados por miles de kilómetros, no llevaba mal la relación a distancia. O eso creía entonces.
Una noche de septiembre, como dije, me desperté con una melodía en la cabeza. Cosas que pasan, tan poco demasiado. En el 1996, por ejemplo, había escrito 'Slumber' justo de ese modo. 'Greedy Creep', del 2000, otro tanto de lo mismo. La línea no se me podía olvidar: "I never ever trusted you". Nunca me fíe de ti. ¿Mi subconsciente, hablándome? ¿Problemas con mi pareja que yo, en modo on, no era capaz de reconocer?
Cogí la acústica y, automáticamente, surgió la estrofa que conducía a dicho estribillo. La grabé, por supuesto, y la dejé reposar.
Unos días más tarde empecé a darle forma. La imaginaba punk y melódica, como 'Stay Away' de Nirvana. Con una estruendosa batería y una línea de bajo que guiaran el camino. Volví a registrar una segunda demo en casa:
En uno de mis viajes a Sevilla -para alguna entrevista, una visita o por respirar vida-, pude dar forma definitiva al texto, poético, surrealista, imbécil. Recuerdo anotar las frases durante el trayecto en autobús. Lo típico: líneas sin demasiado sentido con falsas pretensiones líricas.
Comencé a llevarlo a los ensayos. Costaba cogerle el ritmo adecuado. Probamos una y otra vez. No terminaba de sonar bien. Probábamos otras cosas. Lo aparcábamos. No cuajó.
Ya en la intimidad del hogar, sin nada que perder, decidí imaginar una versión alternativa: acústica, pausada, con otra cadencia. Y sigue siendo una de mis favoritas. aunque nunca llegó a ver la luz. Curiosamente, la fecha en que la registré fue justo en el que hubiera sido mi sexto aniversario. La primera vez que no tenía nada que celebrar, después de cinco años. No, mi cerebro no me engañó. No me fiaba de ella en absoluto.
The
last thing I saw when I died
Was
your face
The
last thing I said before I passed away
Was
’Bring all your friends
Or
someone else’
There
is plenty room for all of you
I‘ve
got to learn from my mistakes
And
then it fell to pieces
You
were never here and now you’re back
Decipher
this and you’ll be
Walking
thru the fire again
But
I never ever trusted you
I
never thought that I could get away
The
start is the end
It
starts to sound the same
I
never thought you’d leave me high and dry
There
is nothing here
But
what’s here’s mine
I’ve
got to learn from my mistakes
And
now it’s time to show you
All
the stars that I put at your feet
Like
diamonds
Freezing
at the blinking of an eye
Lo último que vi cuando morí
Fue tu cara
Lo último que dije antes de
fallecer
Fue ‘Tráete a todos tus amigos
O a algún otro’
Hay bastante sitio para todos
Tengo que aprender de mis
errores
Y entonces se estropeó todo
Nunca estuviste aquí y ahora
has vuelto
Descifra esto y estarás
Caminando por el fuego otra vez
Pero nunca me fié de ti
Nunca pensé que podría escapar
El principio es el final
Empieza a sonar igual
Nunca creí que me dejarías
plantado
Aquí no hay nada
Pero lo que hay aquí es mío
Tengo que aprender de mis
errores
Y ya es hora de mostrarte
Todas las estrellas que puse a
tus pies
Como diamantes
Que se congelan en un abrir y
cerrar de ojos
Ya cuando todo hubo terminado, en uno de esos ensayos como Silverfuck, probé a grabarla con batería, siempre en este formato más accesible y pausado.
Sesiones de grabación:
- Demo casera acústica (28/09/2004)
- Demo eléctrica (13/12/2004)
- 'Never Trusted You' Session (13/10/2005)
- Acoustic Session (14/08/2006)
- Ensayo 06/12/2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario